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Santuario romano para mujeres hallado en cueva de Valencia

Descubren 120 inscripciones latinas en Cova Dones de Valencia que revelan un santuario romano único dedicado al culto femenino en el Imperio.

Santuario romano para mujeres hallado en cueva de Valencia
Imagen: xataka.com. Uso informativo; los derechos pertenecen a su titular.

Un descubrimiento arqueológico sin precedentes en Valencia

En el corazón de Millares, localidad valenciana, se encuentra Cova Dones, una formación geológica que durante años ha sorprendido a la comunidad científica con hallazgos de gran relevancia histórica. El santuario romano recientemente identificado en esta cavidad representa uno de los yacimientos más significativos del territorio que alguna vez dominó el Imperio Romano, constituyéndose como un espacio de culto único que preserva evidencias de prácticas rituales femeninas desde hace casi dos milenios.

Las investigaciones realizadas entre mayo y junio del presente año han permitido a equipos de las universidades de Alicante y Zaragoza confirmar el carácter excepcional de este santuario romano. Lo que comenzó como un hallazgo arqueológico convencional ha evolucionado hacia el descubrimiento de un conjunto sin paralelo en toda la geografía imperial.

Las 120 inscripciones que redefinen la historia

El santuario romano de Cova Dones ha revelado 120 inscripciones latinas grabadas en sus paredes rocosas, transformando completamente nuestra comprensión de este sitio. Anteriormente, los investigadores habían identificado apenas una quincena de grabados, cifra que se ha multiplicado casi por ocho en la última campaña de excavación y documentación.

La mayoría de estas inscripciones datan del período comprendido entre los siglos I y II de nuestra era, una época de intenso tráfico religioso y cultural en las provincias hispanas. Este conjunto de grabados, junto con los materiales arqueológicos asociados, proporciona una ventana sin precedentes hacia las prácticas religiosas y sociales que se desarrollaron en este espacio subterráneo durante la antigüedad clásica.

Según los investigadores responsables del proyecto DONARQ, que dio inicio en 2023 con apoyo de la Generalitat Valenciana y la British Academy, este santuario romano ha pasado de ser una cueva-santuario con relevancia regional a constituirse como el conjunto de inscripciones latinas más numeroso documentado en una cavidad sagrada de todo el Imperio Romano. Su importancia radica no solo en la cantidad de grabados, sino en la información contextual que estos proporcionan sobre los rituales celebrados durante dos siglos consecutivos.

Un santuario dedicado a las mujeres y sus devociones

El análisis preliminar de las inscripciones del santuario romano ha revelado un aspecto particularmente fascinante: la presencia predominante de nombres femeninos en los grabados. Este detalle, lejos de ser anecdótico, transforma nuestra comprensión del sitio arqueológico y su función social en la antigüedad.

Los investigadores liderados por Virginia Barciela de la Universidad de Alicante y Aitor Ruiz-Redondo de la Universidad de Zaragoza han concluido que esta cavidad funcionó como un santuario romano frecuentado principalmente por mujeres que participaban activamente en ceremonias de culto religioso. Este hallazgo resulta extraordinario porque los espacios de devoción femenina bien documentados y preservados son relativamente escasos en el registro arqueológico romano.

Entre los grabados más significativos se encuentran cinco inscripciones votivas que mencionan a una deidad venerada bajo la advocación de "Domina", literalmente "la Señora". Tres de estas referencias incluyen la inscripción "MALACI", una advocación hasta ahora desconocida en la epigrafía romana que posiblemente se relaciona con el agua o funciones acuáticas, aspecto en el que continúan trabajando los especialistas para ofrecer una lectura definitiva.

Prácticas rituales y ofrendas en el santuario romano

Más allá de las inscripciones grabadas, el santuario romano de Cova Dones ha proporcionado evidencias materiales que corroboran la actividad religiosa femenina en el sitio. Los arqueólogos han recuperado diversos objetos que revelan tanto la naturaleza de las prácticas rituales como la identidad de quienes las realizaban.

Entre los hallazgos más relevantes figuran dos anillos, una pulsera, vasos en forma de cáliz y fragmentos cerámicos de antiguedad considerable. Sin embargo, lo más revelador ha sido el descubrimiento de numerosas fusayolas, piezas utilizadas como contrapeso en los husos para trabajar textiles. Este tipo de objeto, estrechamente asociado con labores textiles femeninas en la antigüedad, refuerza la evidencia epigráfica de que mujeres acudían regularmente al santuario romano para realizar ofrendas.

La concentración de estos grabados en una zona muy específica de la cavidad, distante de la entrada principal y a más de 200 metros de profundidad, sugiere la existencia de un culto organizado y reglamentado, no simplemente visitas ocasionales de peregrinos sin estructura ritual definida. La disposición de las inscripciones indica que se trataba de un espacio sagrado cuidadosamente mantenido y vigilado por una comunidad devota.

Contexto arqueológico y descubrimientos previos

Cova Dones ha demostrado ser una verdadera "caja de sorpresas" arqueológicas con múltiples ocupaciones humanas desde la prehistoria. En 2023, las investigaciones confirmaron que la cavidad alberga el conjunto más importante de arte rupestre paleolítico del este peninsular, con aproximadamente ciento veinte pinturas y grabados que datan de más de 24.000 años.

Durante la campaña de 2024, los equipos de investigación identificaron formalmente este santuario romano situado en las profundidades de la cueva. Subsecuentemente, en 2025, se documentaron y analizaron más de cien espeleofactos, es decir, formaciones estalagmitas que fueron deliberadamente modificadas por poblaciones prehistóricas, evidenciando la importancia simbólica de esta cavidad a lo largo de milenios.

El proyecto DONARQ que coordina estas investigaciones ha permitido establecer una cronología compleja de ocupación y uso del sitio que se extiende desde el Paleolítico Superior hasta época romana, convirtiendo a Cova Dones en un yacimiento estratigráfico de primera importancia para comprender la evolución cultural del territorio valenciano.

Significado e implicaciones históricas

El descubrimiento de este santuario romano dedicado al culto femenino posee implicaciones profundas para los estudios sobre religión, género y sociedad en la antigüedad clásica. La participación activa de mujeres en prácticas religiosas organizadas, evidenciada por el análisis epigráfico y arqueológico, desafía ciertos estereotipos historiográficos sobre la subordinación absoluta de las mujeres romanas.

Los expertos subrayan que la existencia de al menos cinco inscripciones dedicadas a la misma deidad demuestra un culto específico y sostenido, no meras peregrinaciones ocasionales. Este patrón comportamental, repetido durante siglos, indica que las mujeres de las comunidades cercanas consideraban este santuario romano como un lugar de importancia espiritual fundamental.

El conjunto de inscripciones latinas más numeroso jamás documentado en una cueva-santuario imperial convierte a Cova Dones en un referente arqueológico de alcance internacional, superando en este aspecto a otros santuarios similares distribuidos por el territorio que alguna vez abarcó desde Hispania hasta Oriente Próximo bajo dominio romano.

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